miércoles, 28 de noviembre de 2007

Aplicacionista Destacado

José Rodríguez Elizondo
Abogado, Periodista, Escritos, Docente Universitario y Diplomático


Realizó sus estudios de humanidades en el Liceo de Aplicación, egresando el año 1952. Posteriormente ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, de donde es licenciado en ciencias jurídicas y sociales, obteniendo posteriormente su título de Abogado.

Llegó exiliado a Alemania Oriental en 1974, junto a cientos de izquierdistas que huían de la represión desatada por la Junta Militar en Chile. Gracias a su condición de intelectual, se salvó del proceso de proletarización por el cual cientos de compatriotas trabajaron por años en factorías alemanas. Su destino fue la Universidad Karl Marx de Leipzig. Allí, junto a otros pensadores del PC, buscó infructuosamente aplicar el marxismo-leninismo a la realidad chilena, tanteando respuestas sobre el fracaso de la UP.


Su profundo desencanto con el socialismo y la ultranza teórica en que fue cayendo su partido lo hicieron, dos años después, romper con el PC y salir de Alemania Oriental. Entonces, dio inicio a un proceso de autocrítica que culminó con la publicación del libro “Crisis y Renovación de las Izquierdas en América Latina”.


José Rodríguez Elizondo es en la actualidad Profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y columnista del diario La Tercera, de Chile, y La Vanguardia de Barcelona y la revista Caretas del Perú. Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, es asimismo autor de libros y ensayos. Su obra mayor consta de 20 títulos, entre narrativa, ensayos, tesis filosófico-jurídicas y reportajes.

Se ha desempeñado como abogado de la Contraloría, Fiscal de la Corfo, Directivo de la ONU, Embajador de Chile en Israel durante el gobierno de Eduardo Frei entre1997 y 2000. Además fue el primer director del Centro de Información de Naciones Unidas en España (1986-1991); director de Asuntos Culturales e Información del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile (1991-1994).


El dibujo, una vocación y un talento natural del que sólo conocen sus más cercanos.


Una perspectiva casi desconocida de Rodríguez Elizondo es su afición a la caricatura, que la periodista Ximena Torres Cautivo en la entrevista que se trascribe nos da a conocer.

De dónde nace esta afición. Por qué en Chile no es público este talento tuyo. Has expuesto fuera de Chile, ¿dónde?

Era tan chico, que no recuerdo cuándo empecé a dibujar gente, desde una perspectiva cómica. Descubrí que algún mérito había, cuando mi profesor de dibujo, en el colegio, requisó el mono que le estaba haciendo a un compañero, lo miró apreciativamente y me pidió que le hiciera uno a él. En Chile ha sido un hobby muy privado, pero conocido y sufrido a concho por mis amigos de la Plaza Brasil y mis compañeros de la Facultad de Derecho. En ésta todos recuerdan “El Escupitín”, un diario mural que sacaba con otros dos ociosos. Allí no quedó nadie sin su mono. De paso, el historiador Jaime Eyzaguirre repitió el gesto bienhumorado de mi profe de dibujo. Me pidió que le regalara la caricatura que le había expuesto en ese diario. En el Perú publiqué una columna en el diario Ultima Hora (“Notas de articultura”), que yo mismo ilustraba con monos cómicos y caricaturas. Y en Israel hice una exposición pública, que resultó muy concurrida y comentada. Me la organizó la alcaldesa de Herlya Pituach, la ciudad donde vivía. También allí, la revista en castellano Aurora me publicó varias caricaturas de colegas embajadores.


De los caricaturistas chilenos y del mundo, ¿cuáles son los que más admiras?

Jimmy Scott es un gran maestro por su captación del gesto, la finura y limpieza del trazo. También disfruto con Maní, por su estilización de rasgos. En Argentina sigo admirando al colosal Hermenegildo Sabat, por los elementos creativo-interpretativos que incorporaba. En el Perú, está Carlín, quien consigue caricaturas que parecen fotografías deformadas. Y en los Estados Unidos hay uno estupendo, en el New York Times, pero no recuerdo su chapa.

¿Por qué en este lado gráfico y humorístico del periodismo no abundan las mujeres, dada que somos tantas en el gremio y en el ejercicio de la profesión?

Al parecer, es un género que escapa al género. Existe, sí, una francesa que hace comics buenísimos. Me refiero a Claire Bretecher. Su estilo es tan contagioso que, eventualmente, aparece imitado en los monos del mismísimo Jimmy Scott.

¿Cuáles son tus caricaturas más logradas?

Las de mi familia. El mérito es de mi esposa Maricruz y de mis hijos Maca y Sebas, que las soportan y (a veces) hasta semi sonríen. Mis hijos tienen monos desde el mismo día en que nacieron.

¿Qué atributos debe tener un rostro para ser objeto de una buena caricatura?

Atributo principal: no ser bonito ni lampiño (sección hombres). Un rostro perfecto es una agresión al caricaturista, que debe conformarse con encontrar el gesto. Y el gesto se capta mucho mejor cuando va inserto en narizotas, orejones, cejas de matorral, patas de gallo, calvas-calvas o calvas con parrón, barbas de cualquier tipo y papadas obispales.

O sea, mucho de lo que abunda en los Chávez, Evos y Lulas que, entre otros, nos visitan, y para qué hablar de los Lagos, Insulzas y tantos otros que pululan en la escena. ¿Por qué a las mujeres no nos gusta que nos caricaturicen?

Porque ustedes sospecharon desde un principio que las lindas no inspiran caricaturas.

¿Alguien se ha enojado o sentido contigo al ver tu interpretación de él o ella?

Como caricaturista cometí, alguna vez, el grave error de caricaturizar a personas que tenían rasgos reales de caricatura. Aprendí pronto (afortunadamente) que caricaturizarlos equivalía a burlarse. Que era tan estúpido como reirse de un enano porque es bajito o de un homosexual porque no le gustan las mujeres. Fuera de eso, cuando aprendí que las mujeres se resienten un poquito, dejé de intentarlo… con algunas excepciones, como Maricruz y Maca (gracias, otra vez… hay que ser precavido y hasta un poco chupamedias). En cuanto a los hombres, sólo se sienten o se enojan los inseguros de sí mismos, los que se aman demasiado y los tontos graves. Las categorías 2 y 3 suelen coincidir.

¿Qué crees que duele más: un certero retrato escrito o una lograda caricatura?

Aclaro: una buena caricatura sólo puede doler a los hombres acomplejados, tontos y prepos. Pero a estos les duele cualquier cosa, oral o escrita, que no sea adulatoria. Los tipos inteligentes, cultos y simpáticos, saben que si pasan por la vida sin una buena caricatura publicada, no fueron nadie.

Publicado en Terra Chile el 9 de noviembre.


Redactado por José Rodríguez Elizondo el martes 27 Noviembre 2007 a las 19:59


Obras:

  • Su primer desnudo y otros cuentos de humor y asombro (Radio U. de Chile, 2006).
  • Las crisis vecinales en el gobierno de Lagos (ensayo 2006)
  • Chile-Perú: el siglo que vivimos en peligro (ensayo 2004)
  • Chile: un caso de subdesarrollo exitoso (ensayo, 2002)
  • El Papa y sus hermanos judíos (ensayo, 2000)
  • El Neruda que yo conocí (Ensayo, 2000)
  • La pasión de Iñaki (novela, 1996)
  • Crisis y renovación de las izquierdas (Ensayo, 1995)
  • La ley es más fuerte (ensayo, 1995)
  • Vargas Llosa: historia de un doble parricidio (Ensayo, 1993)
  • Por no matar al general (Novela, 1993)
  • Crisis de las izquierdas en América Latina (Ensayo, Premio América del Ateneo de Madrid, 1990)
  • Democracia y derechos humanos en América Latina, Madrid : Ediciones de Cultura Hispánica, 1989
  • Nosferatu y otros exiliados (Cuentos. 1984).


Premios:

  • Premio Rey de España de Periodismo (1984), por su labor en la revista Caretas
  • Diploma de Honor de la Municipalidad de Lima (1985)
  • Premio América del Ateneo de Madrid (1990)
  • Premio Internacional de la Paz del Ayuntamiento de Zaragoza (1991).

Ref.:

http://www.tendencias21.net/conosur/

http://docs.tercera.cl/especiales/2001/verdeolivo/capitulo03/entrevista02.htm

http://www.terra.cl/noticias/index.cfm?id_cat=302&id_reg=875955