martes, 30 de octubre de 2007

Aplicacionista Destacado

Renato Poblete Barth
Sacerdote, Capellán General del Hogar de Cristo

''La pobreza no es solamente aquella carencia de bienes materiales, sino también de bienes espirituales, de cultura, de (la posibilidad) de ser tomado en cuenta, de ser valorado...''.

Nació el 5 de abril de 1924 en la ciudad de Antofagasta, hijo de Carlos Poblete Cortés y Anita Barth Mandiola, quienes tuvieron tres hijos. (1) Su padre era ingeniero en minas y poco tiempo después lo trasladaron a trabajar a Oruro, en Bolivia, donde se desempeñó como asesor de la Cía. Minera de Oruro; donde además fundó la Escuela de Minas de Oruro; la familia vivió allí hasta el año 1940, en la época de esplendor de esa ciudad gracias al auge del estaño.

Una vez al año se celebraba allí un carnaval, ocasión en que todo el mundo se disfrazaba. Para el carnaval de 1926, Renato no fue la excepción, como lo muestra esta fotografía. Tenía dos años.
Renato Poblete vivió en Oruro hasta los 14 años, cuando dejó el Colegio Alemán de Bolivia y partió la familia por la repentina muerte del padre a Santiago de Chile, donde ingresó al Liceo de Aplicación del cual egresó el año 1940, su hermano Renato lo haría en 1941.

Tiempo después, ingresó a estudiar Ingeniería Química sin saber que la universidad daría un giro inesperado a su vida, allí volvió a encontrar al Padre Hurtado y con él decidió seguir el rumbo de la religión, ya en su último año de colegio lo había conocido, clave en su vida y a quien le debe su vocación. Fue en 1941, comienza a ayudarlo activamente en la Acción Católica, llegando a presidir a cinco mil estudiantes de liceos fiscales a lo largo del país Cuando tenía 20 años, cursando tercer año de Ingeniería Química en la Universidad Católica, decide ingresar a la Compañía de Jesús en el año 1944. (2)

Estudió Teología y Sociología Aplicada a la Religión en Estados Unidos, siendo ordenado sacerdote en Woodtock, Maryland, EE.UU. el 19 junio 1955. También estudió Ingeniería Química en la Universidad Católica, Filosofía en el Colegio Máximo de Buenos Aires, Teología en Woodstock College de Maryland y Sociología en la Universidad de Fordham, New York.

A su vuelta al país, se integró al centro Bellarmino, influyente think tank de la década de los 60. También hizo clases en la Pontificia Universidad Católica, trabajó en la Iglesia Latinoamericana a través del CELAM y recorrió el continente en múltiples encuentros con los obispos. Tanto a ellos como a diversas personalidades norteamericanas se empeñó en mostrar la realidad de nuestro continente. Participó en el Concilio Vaticano II, tuvo una destacada actuación en las conferencias de Medellín y Puebla, donde puso todo su esfuerzo por transmitir el mensaje social de la Iglesia.

En 1981 asumió el cargo de Capellán General del Hogar de Cristo, lo que le requiere estar en contacto con la extrema pobreza y ser un puente entre los que la sufren y los que poseen los medios para ayudarlos. Entre sus logros están tener casi medio millón de socios –clientes en lenguaje de negocios- haber llevado la cena de pan y vino hasta Nueva York, iniciar la venta de tarjetas de navidad, la campaña deje su vuelto en buenas manos, la campaña uno más uno, etc. Cuando asumió el cargo, en 1982, el Hogar de Cristo tenía 7 filiales, 16 mil socios y se atendía diariamente 350 personas. Tras 18 años de gestión, nuestra Fundación posee 46 filiales entre Arica y Porvenir, más de 600 mil socios y se atiende las necesidades de 32 mil personas al día. Desde el 31 de julio del año 2000, el Padre Renato Poblete Barth ha dejado la capellanía, concentrándose en las áreas de marketing y recursos.

El 31 de agosto de 2004 el Presidente del senado, señor Hernán Larraín impone al Padre Renato Poblete la condecoración Orden al Mérito del Senado de la República de Chile.


Para conocer su pensamiento, se publican tres de sus artículos encontrados en la Web.


EL SERVICIO DE CRISTO REY
El descubrimiento de que estuve frente a un Santo fue gradual. Me impresionó, en el primer contacto fue su acogida, inteligencia, virilidad, simpatía; el modo de recibir a alguien que no conocía, y sin embargo me hizo sentir como un amigo, y al irme, me invitó muy insistentemente a que siguiera participando en el grupo que se había formado en el liceo. Poco a poco lo fui conociendo. Un aspecto que me llamó la atención, fue el modo cómo hablaba de Cristo. De ese Cristo que quería transformar el mundo, del entusiasmo que tenía al invitar a participar en esa cruzada para dar a conocer al Señor, y así transformar los muchos males que acosaban al país. Poco a poco fue creciendo mi admiración por la transparencia de su mensaje, uno estaba seguro de que lo que él nos decía era tal cual el lo estaba viviendo. La convicción con que explicaba las epístolas de San Pablo, especialmente al hablar de la realidad del Cuerpo Místico de Cristo y de nuestra participación en ese cuerpo que nos diviniza y nos hacía ver que éramos una parte de su Cuerpo y que allí estaban también los pobres, los débiles, los que están marginados de la sociedad. Era tal la alegría con que hablaba que a uno lo trasformaba y en la vida de cada día uno se sentía que era parte del cuerpo de Cristo: junto a Jesús uno estudiaba, se divertía, trabajaba, dormía, etc.

Los círculos de estudio que se habían formado en algunos Liceos tenían pocos miembros. Cuando conversé con él sobre la creación de un movimiento más grande donde podríamos tener gente con distintos tipos de participación o pertenencia, acogió la idea con gran alegría y nos dedicó mucho tiempo a implementarla. Nos hacía sentir que él “no hacía nada”, que era el Señor quien nos estaba impulsando. Esa humildad nos mostraba su santidad. Era hombre de acción, pero para él lo más importante era enseñarnos a amar “al Patrón” era la unión con El. Poco a poco nos iba exigiendo una entrega más grande. Para eso había formado grupos de mayor compromiso, desde los que se reunían, cada semana, otros una vez al mes y otros eran convocados una vez al año. A los de mayor entrega los invitaba a una Misa y comunión diaria, y una vez al mes teníamos “adoración del Santísimo” en la noche. . Así formó el grupo que era “El Servicio de Cristo Rey”.

Esas exigencias del Padre Hurtado respondían a un deseo de que nos entregáramos más y más al Señor”. La experiencia espiritual a la cual nos llamaba era sin lugar a dudas un deseo de hacernos participar de su experiencia de Dios. Cuando se lo veía pasearse en la Casa de Ejercicios, preparando sus charlas, o en San Ignacio rezando antes de celebrar Misa, no cabía duda que estábamos con un Santo.

No me tocó conocer los sufrimientos o dolores que sin duda tuvo que haber sentido al verse criticado no sólo por personas que poco lo conocían o que no pensaban en nada como él, sino también por algunos hermanos de comunidad que no comprendían sus trabajos, que pensaban que estaba exagerando en su preocupación social .

No conocí su etapa más dura, como fue su alejamiento de su querida Acción Católica, la crítica del Asesor General, Monseñor Salinas. Tampoco me tocó estar cerca en sus años del Hogar de Cristo y de la fundación de la Asich que sin duda fueron años de sufrimiento y lo acercaron a Dios.
Hoy, desde la distancia del tiempo puedo afirmar que sin saberlo trabajé con un Santo.
Cuando murió el Padre Hurtado supe yo a la distancia lo que habían sido sus últimos momentos y me alegré de que hubieran guardado sus cosas porque estaba seguro que serían reliquias con el tiempo. (3)

Todos somos responsables de lo que sucede en la sociedad
Según el padre Renato Poblete el crecimiento económico que ha ido viviendo el país y la mejoría en la calidad de vida trae consigo problemas serios y sicológicos para quienes están acostumbrados a una cultura más rural y no a una más urbana que “bombardea” por todas partes. Para el sacerdote es importante destacar que la educación ha mejorado en el país, ya que un gran número de personas tienen educación media y universitaria. “Todo esto hace que gran parte de los valores tradicionales que la Iglesia enfatizaba sean más cuestionados o sometidos a un discernimiento de moral cristiana por parte de los fieles y para superar esto los cristianos debemos estar muchos más preparados para enfrentar los problemas reales de cada día ” explicó.

Destacó lo que significa ser católico, que hay una dimensión ideológica que se está construyendo por la creencia que cada uno tiene de su religión. “No se saca nada con decir que se es católico sino se practica en el día a día. Un cristiano puro no existe, todos tenemos motivaciones mixtas. La Iglesia esta constituida por pecadores y de una u otra forma tratamos de ser mejores y tener un comportamiento más similar con lo que nos pide la Iglesia”.

Según el padre Poblete los desafíos no sólo son para los sacerdotes sino para todos los cristianos, cada uno es responsable de lo que sucede en la sociedad. “El fenómeno religioso en si, es un fenómeno que debe ser respondido por todos nosotros”, indicó. Para el sacerdote el valor mismo de la libertad es el motor de nuestra sociedad, ya que es la aspiración máxima que tiene el hombre. Pero el que la tiene no sólo goza de derechos sino que también de deberes, la verdadera libertad no puede ir sino acompañada de una responsabilidad. “Hay que educar en nuestras predicas, en la vida de los cristianos y prepáralos para poder elegir entre el bien y el mal”.

Finalmente explicó que todos nosotros debemos asumir nuestras responsabilidades y que los empresarios cristianos se deben distinguir por ser siervos de Dios. “Mientras no tomemos estos compromisos la sociedad va seguir teniendo éxito material, pero va quedar en la conciencia de los fieles de cómo hacer de esto algo bueno. No hay que contentarse con lo que tenemos, veamos el mundo mas allá y vivamos realmente la misión de anunciar la esperanza, alegría y la fe a todo el mundo de hoy”, concluyó. (4)

Jóvenes al 2010
El 18 de septiembre de 2010 nuestro país conmemorará doscientos años de Independencia. Para esto, el Gobierno junto a diversas instituciones se han propuesto “revisar nuestra historia, valorar las identidades y, a partir de esa reflexión construir colectivamente el país que queremos” (Comisión Bicentenario).

Bajo esta línea, la Fundación Padre Hurtado ha querido resaltar la imagen de San Alberto Hurtado como un Padre de la Patria, convencidos de que su pensamiento, valores y ejemplo de vida pueden ayudar en esta reflexión camino al Bicentenario, y contribuir en la resolución de los grandes problemas sociales que nos afectan.

Para esto, la Fundación Padre Hurtado, en conjunto con instituciones ligadas a nuestro santo, han organizado una instancia de reflexión llamada “Mesas Hurtadianas”, que todos los años convocarán a representantes de la comunidad a debatir sobre temas de interés social para generar propuestas inspiradas en el pensamiento del Padre Hurtado, que estimulen la construcción de un Chile justo y solidario.

Justamente hoy, importantes actores de la comunidad se reunieron en torno a estas Mesas en el Santuario del Padre Hurtado, para generar las propuestas que permitirán enfrentar las dificultades que afectan a la juventud chilena y además potenciar sus capacidades creativas y protagonismo en la historia, creyendo firmemente en lo señalado por uno de los estatutos de la Comisión Bicentenario: “... es deber de todo chileno, especialmente de los jóvenes de este país, soñar, crear, imaginar, innovar y descubrir los nuevos espacios que el país ha comenzado a crear para todos”.

Pero no toda la juventud tiene la posibilidad de soñar y crear el país que quiere. En Chile, un 39,6% de los jóvenes vive en situación de pobreza, y en la mayoría de los casos están imposibilitados de acceder a una educación de calidad y, por ende, de desarrollar sus capacidades, lo que a su vez los inhabilita para encontrar empleo, y sin éste difícilmente podrán salir de esa condición.

Estamos seguros de que hoy en día nuestro San Alberto Hurtado nos estaría pidiendo revertir esta realidad. El predicó insistentemente la justicia social y, de la misma forma, llamó a los jóvenes a tomar en sus manos el destino de nuestro país. “Nuestra tremenda responsabilidad: somos los llamados a reconstruir el mundo”, les dijo.

Esperemos que la reflexión de las Mesas Hurtadianas genere las mejores propuestas para solucionar los problemas que hoy afectan a nuestra juventud. Y que el 18 de agosto, día de la Solidaridad, cuando la Presidenta de la República visite la tumba del Padre Hurtado, sean acogidas como el gran aporte que hace nuestro Santo al Bicentenario.(5)
Ref.:
(1) http://www.genealog.cl/Apellidos/Cortes/
(2)
http://www.padrealbertohurtado.cl/index.php?pp=san_alberto&qq=testimonios&rr=test_09
(3)
http://www.humanitas.cl/html/biblioteca/articulos/d0464.html
(4)
http://es.catholic.net/empresarioscatolicos/484/1222/articulo.php?id=13088
(5)
http://blogs.lasegunda.com/segunda/archives/2007/07/jovenes_al_2010.asp#more

Para conocer más acerca del Padre Renato Poblete, está en librerías el libro “RENATO POBLETE BARTH S.J. UN PUENTE ENTRE DOS MUNDOS”, de BLANCA ETCHEBERRY COURT. Editorial: Ediciones Edebé (Don Bosco S.A.), Edición: 1ª Edición, Año: 2005